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La expulsión de Luis Felipe de la Puente Uceda del APRA

Contexto: IV Convención del APRA (1959)

Publicado: 2015-10-22


El 10 de octubre de 1959 se celebró la IV Convención del Partido Aprista en Casa del Pueblo (Av. Alfonso Ugarte 1011), para reafirmar o disentir de la línea política respecto al gobierno de Prado. Se produjeron dos vitales conclusiones: 

1. Reafirmación de la línea política: Respaldo mayoritario a la Convivencia y al Comité Ejecutivo Nacional dirigido por Ramiro Prialé.

2. Expulsión de 8 ciudadanos: Por traición y divisionismo

Sin embargo en ¡Usted fue Aprista! Bases para una historia crítica del APRA, Manrique señala el episodio de los expulsados de manera inexacta y maniquea. En ese sentido, es oportuno esclarecer el proceso de los 8 expulsados del APRA, en La Fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria que menciona:

“Entre los años 1956 y 1959, las discrepancias del APRA se fueron acentuando, hasta culminar en la IV Convención Nacional el 10 de Octubre de 1959, realizada en Lima, sin la asistencia de Haya de la Torre.
“Durante ese periodo Luis de la Puente jugó un papel destacado dando la lucha ideológica contra la dirigencia partidaria. En ese proceso ganó cierta notoriedad dentro y fuera del APRA. En la IV Convención de la Puente intentó presentar una moción que los disidentes habían preparado- redactada básicamente entre él y Héctor Cordero- titulada <<La realidad nacional y la línea política de la Convivencia>>, pero se lo impidieron. Se trataba de una dura crítica a la posición del Apra en todos los terrenos:…” (Manrique; 2009: pp. 323)

Como se observa, Manrique, adicto a cierta monolitización de De la Puente y el MIR, no indica el contexto del documento de los ‘disidentes’. Por ejemplo al certamen asistieron 2461 delegados y la moción opositora sólo tuvo 23 firmantes (ningún obrero ni campesino):

Gonzalo Fernández Gasco, Manuel Pita Díaz, Máximo Velezmoro, Víctor Peredo, Humberto Espinoza, Luis Bernales, Walter Cuestas, Juan Cauti de la Cruz, Oswaldo Oblitas, Alberto Pizarro, Alberto Ruiz Febres, Walter Vásquez, Luis Reyes Pita, Luis R. Piza, Walter Palacios, Enrique Amaya, Eduardo Cruz, Gonzalo Núñez Cerna, Luis Iberico, César Arellano y Edilberto Reinoso, Carlos Malpica (diputado por Cajamarca) y Carlos Freyre. (No figura Luis de la Puente Uceda ni Héctor Cordero (este último fue expulsado en mayo de 1957), pero se les atribuye la autoría que más adelante quedaría expuesta como maniobra traidora y divisionista.

Manrique asevera que los opositores tenían notoriedad dentro y fuera del APRA. Parece que la notoriedad la tenían con amigos de El Comercio quienes fueron alertados de un programado escándalo.

Sigamos. Por reglamento de la Convención el documento en cuestión no podría ser moción, sino ponencia, y así sucedió. La ponencia no debía votarse, ni discutirse, pero así se hizo para que no quepan dudas de que todos tienen voz. Se dio lectura al texto y se discutió. Mantuvieron su firma sólo 8 de los 23 firmantes. El resto adujo que fueron víctimas del abuso de confianza y/o desconocían el texto. Así relató PRESENTE:

“… el Ing. Máximo Velezmoro, anunció que acababa de poner en mesa una moción de orden del día. Era un ancho documento de 20 páginas. El presidente Genaro Flores, observó que de acuerdo al Reglamento debían ser 50 las firmas para esa clase de mociones y que sólo contenía 23 la presentada. Se adujo, entonces, que no era moción sino ponencia.
El texto La realidad nacional y la línea política de la Convivencia fue rechazado, luego de leído y discutido: No fueron menos de 40 intervenciones las que produjeron, la mayor parte de los que habrían de ser expulsados, quienes en todo momento pudieron hablar, pese al ambiente de rechazo que hacia ellos había en la sala. González Gasco, Pita Díaz, Velezmoro, Malpica y Olivera fueron los principales oradores del grupo disidente. Cerca de la 1 de la madrugada, el Sec. De Organización, Villanueva del Campo […] demostró la falsedad de las imputaciones […] y la demagogia cobarde de quienes, cómo el diputado Malpica, fungían ahora cual “defensores del campesinado, mientras había permanecido callado en su escaño de parlamentario ante el asesinato de los comuneros de Chin Chin en el departamento de Cajamarca…”
-Eso tiene una justificación- Gritó Malpica.
-Diga usted cuál- exigió Villanueva. 
-El Señor Puga, autor de las muertes es mi pariente.-
Ensordecedora protesta respondió a Malpica. “Quiere decir que si Ud. hubiera sido pariente de
Odría, habría silenciado el asesinato de Negreiros”, le dijo el obrero Sabogal. Malpica guardó silencio.
A Fernandez Gasco le increparon: “Ud y de la Puente Uceda encendieron la hoguera de Chepén, lanzaron a la lucha a los comuneros que, valientes pelearon y murieron, y Uds. desaparecieron del escenario y sin uno solo rasguño se escondieron: “¿Qué autoridad moral tienen, con que títulos hablan a favor del campesinado al que abandonaron a la hora del combate?” Imperó el espíritu democrático en la asamblea. El punto de quiebre vino de parte de los obreros que pidieron, al unísono, la inmediata expulsión de los traidores. Se procedió a votación para depurar a los 8 mencionados, que en ningún momento fueron maltratados, y no hubo ningún voto en contra; nunca se les faltó a la integridad, a pesar de haber incurrido en graves faltas disciplinarias:
"… a nombre del Buró Nacional de Sindicatos […] Rodolfo Galván leyó una moción de Orden del Día, respaldada por más de 200 dirigentes sindicales, mineros, petroleros, azucareros, fabriles, de transporte y campesinos, pidiendo la expulsión del Partido de Ezequiel Ramírez Novoa, Luis de la Puente Uceda y Luis Olivera […]. Se comprobó, así mismo, que en las puertas del local estaban reporteros gráficos de “El Comercio”, esperando el “gran escándalo” […]. González Gasco y Olivera Balmaceda […] anunciaron que con Malpica y otros se retirarían. La voz de ¡Traidores! Resonó en toda la sala. Miembros del CEN dijeron: “En esta asamblea, se va a decidir el destino de los que quieren retirarse ahora, y debemos garantizarles justicia y seguridad. Que salgan tranquilos y que nadie responda a ninguna provocación, pues, la prensa adversaria la espera para escandalizar, la maniobra está al descubierto”.
… al final sólo cinco mantuvieron la firma, quedando comprobada la complicidad de Olivera, Ramírez Novoa y De la Puente. La Asamblea votó la expulsión de los ocho […] se leyó el acuerdo y la sentencia. Prialé, consultó:
-Compañeros, se va a votar… los que estén a favor.-
Puesta en pie, toda la Asamblea, aclamó la expulsión. Más de dos mil cuatrocientos brazos izquierdos en alto confirmaron la sentencia y el acuerdo de la Comisión Política.
Prialé, dijo entonces:
-Aún cuando la votación ha sido aclamatoria debe consultarse. Los que estén en contra.-
No hubo un solo voto en contra.

El Partido se vio robustecido con las conclusiones de la Convención, se reafirmó el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), con Ramiro Prialé a la cabeza, y la línea política de la convivencia, al mismo tiempo que se invocó a no dejarse seducir por propaganda antiaprista de la oligarquía ni de los atomizados comunistas. Posteriormente los 8 disidentes promoverían el Comité Aprista Rebelde por la Defensa de los Principios Doctrinarios y de la Democracia Interna, luego conocido como APRA Rebelde que mutaría, en adicción a la revolución cubana, a Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), de filiación marxista-leninista y seguidor de la estrategia y financiamiento de Fidel Castro, intentando captar adherentes a la aventura guerrillera que raudamente fracasó un 23 de octubre de 1965, curiosamente con un ejemplar de El Antimperialismo y el APRA en la mochila.


Escrito por

Hernán Hurtado

Arqueólogo y militante de izquierda democrática


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